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El teletrabajo en casa: Improvisar nos puede llevar de la emoción a la desesperación

Luego de varias consultorías en teletrabajo, y de vivir conjuntamente las primeras experiencias de teletrabajadores en casa tanto por parte del sector público como privado, decidí realizar un fuerte cambio en mis hábitos de trabajo, y, haciéndome caso a mí mismo, empecé a realizar teletrabajo en casa en vez de acudir a mi oficina.

Mi primera sensación fue de mucho silencio, y de una gran concentración para trabajar en un tema por muchas horas, logrando un rendimiento impresionante. Sin embargo, como no tengo un trabajo en relación de dependencia, poco a poco empecé a experimentar lo que en muchas charlas recomiendo evitar:


  • Levantarse un poco más tarde siempre es más grato, pero poco a poco se vuelve difícil volver a madrugar cuando uno lo requiere.

  • Trabajar en pijama es otro tema en el cual los expertos (incluido supuestamente yo) recomiendan no hacer, y lo comprobé quedándome intencionalmente varias mañanas en pijama: es cierto. Nos invade la pereza.

  • Poco a poco empecé a sentir una pérdida en la concentración y a distraerme por cosas como notar una puerta que requiere arreglo, o que tienes que sacar la basura.

  • No podría faltar Murphy en esta experiencia: cuando necesitaba de algún tipo de hoja, carpeta, o tinta suficiente en la impresora, o cinta de embalaje, nunca las tenía en casa.

Súmenle a eso que nadie en mi casa le dio charlas de teletrabajo a mi familia como yo las doy a las familias de los teletrabajadores, así que era muy común en casa recibir una llamada empezando con “oye tú que no estás haciendo nada, podrías…. “ y a continuación una larga lista de cosas como retirar ropa de la lavandería, comprar el gas, retirar un documento, etc, etc.


Una vez que sufrí casi todo lo que debía sufrir en lo que no se debe hacer teletrabajando en casa, decidí aplicar simples reglas (las que asesoró a otros) para hacer mi vida más llevadera, y algunas de éstas son:

  • Levantarse, bañarse y arreglarse siempre en la mañana a la misma hora que si tuviera que ir a trabajar presencialmente.

  • Establecer un horario para teletrabajar.

  • Tener las herramientas necesarias para el teletrabajo.

  • Realizar diariamente una lista de cosas por hacer (la famosa TO DO list) , y ejecutar las actividades personales en el horario en que NO se esté teletrabajando.

  • Conversar con la familia, y hacerles lograr entender que estamos en un trabajo como cualquier otro, pero en casa, que no estamos desocupados.

  • Ponernos una meta y objetivos sean estos diarios, semanales o incluso anuales.

Adicionalmente a estas simples normas que ya estaban escritas, realizo mis actividades en casa y luego programo diariamente salir a alguna reunión en la ciudad, o a alguna actividad social o deportiva fuera de casa. Esto me permite manejar mi claustrofobia bastante bien.


El resultado ha sido muy positivo: logré rentar mi oficina y realizo mis actividades en un coworking o en casa, y tengo organizado el tiempo para varias actividades laborales, sociales y deportivas.


En resumen, el teletrabajador y sus familias deben ser capacitados y entrenados de forma básica para poder realizar el trabajo en casa. Siempre lo he instruido así, pero ahora, luego de teorizar bastante, lo puedo confirmar por mi propia experiencia.


Por Jaime Guerrero

CONSULTOR EN TELETRABAJO

COUNTRY MANGER ECUADOR

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