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Transformación, la “acción de transformar o transformarse”

Se requiere de un momento de inflexión en donde mentalmente cambiamos, un momento en el que empezamos a ver todo diferente y los pensamientos y la forma de hacer las cosas necesitan hacerse de otra manera. En ese momento hay claridad pero también hay preguntas pues el camino que creíamos conocer ha cambiado, y este nuevo camino lo desconocemos. No tengo recuerdo de algo más difícil para muchos de los seres humanos que ponerse en otro lugar y mirarse desde los ojos de otro, que olvidar todo lo anterior y mirar con otra luz. Esto es transformarse, cambiar…

La aparición del universo digital influyó y seguirá influyendo por varias generaciones más a toda la humanidad. Aunque algunos sientan que sigue siendo algo nuevo, el mundo digital comenzó a afectar la forma en que se hacía marketing hace ya más de 20 años y su rapidez, versatilidad, dinamismo y capacidad de penetración, afectó de manera brutal la forma en que consumidores y productores, marcas y usuarios se habían relacionado en los anteriores 50 años. Ese cambio abrió un mundo de posibilidades nuevas para acercarse al consumidor y proponer diferentes formas de mejorar la comercialización de los productos y por consiguiente, de hacer Marketing.


Ese nuevo mundo que apareció no destruyó el anterior sino que lo obligó a transformarse y nos exige que cambiemos de pensamiento. En realidad no existen dos mundos diferentes, existe un solo mundo con diferentes formas de comunicarnos (los nuevos medios) y formas de participar (¡también los nuevos medios!) dentro de un mismo sistema.


Es cierto, la irrupción de este nuevo universo fue tan rápida que incluso ahora, en 2019, muchos compañeros del mundo del Marketing no han querido convertirse al “pensamiento digital”, o si quieren simplemente no saben cómo hacerlo.


Si creíamos que transformarse era complicado, imagínense cuánto es cambiar la forma de pensar. Este pensamiento requiere que nosotros, los profesionales de Marketing, nos subamos en ese nuevo y vertiginoso tren y mi recomendación es que cuanto más rápido se haga, será mejor y más fácil la adaptación.


Actualmente, los equipos de alto rendimiento en Marketing están pidiendo a gritos ese cambio. Se trata de profesionales que todos los días leen, se actualizan, estudian, revisan casos y casos a nivel mundial, buscan cursos, seminarios, charlas, webinars, podcasts, etc, cualquier forma de saciar esa necesidad de conocer más sobre ese mundo nuevo: qué es lo que lo compone, qué se está haciendo y qué se puede hacer, que no se debe hacer, cómo ayuda a los diferentes tipos de negocio, cuál es su alcance según la industria, entre muchas preguntas más.

Son personas que entienden ese mundo y que tiene la capacidad de subirse a ese tren pero que, con mucha frecuencia, se suben solos, sin nadie de la empresa que los acompañe.


Esa “soledad” es uno de los elementos más complicados de esa transformación. Si lo “digital” fuera un concepto exclusivo del Marketing las cosas serían mucho más fáciles. Pero no lo es, se trata de un pensamiento transversal a todas y cada una de las áreas de todas las compañías e industrias. Para tener éxito en ese mundo digital se necesita mucho más que el “loco de Marketing”, quien entiende el tema y se inventa siempre alguna salida.

Se necesita que exista una mentalidad generalizada que visualice la organización a mediano y largo plazo en el tiempo, y que está dispuesta a hacer pequeñas, medianas y grandes modificaciones que permitan a sus organizaciones subirse a ese tren. Esto significa que áreas como ventas, recursos humanos, operaciones, legal, entre otras, quieran pensar diferente, quieran transformarse, quieran cambiar.


Ese es el reto más importante al que nos enfrentamos hoy todos los profesionales de Marketing. Cómo hacemos para que nuestro idioma sea entendido por todos y se permitan acciones diferentes a las que estamos acostumbrados. ¿Quiénes en el entorno de Marketing no se han encontrado con la frase: “haz lo que quieras de eso digital, pero no me puedes quitar un solo folleto”? ¿Ó “eso suena interesante, pero no movamos un peso de inversión de TV”?


He tenido largas charlas con los profesionales de medios digitales y creo que al final ellos son a nosotros lo que los de Marketing somos a las compañías:

Esos que saben un montón y hablan raro, enunciando siglas extrañisimas la mayoría en inglés. Así que, a la hora de la verdad, si las personas que estamos trabajando con estos profesionales en las compañías, tomando las decisiones de transformación y llevando ese mensaje dentro de la empresa, no entendemos su idioma y sus implicaciones, dichas empresas no podrán sostener su crecimiento. Y en ese momento no perderemos solo los de Marketing, perderá toda la empresa.


Y cómo lograr entender ese cambio? Cómo lograr navegar entre la incertidumbre de lo desconocido y además tener éxito?

Les propongo que se pongan en el lugar de los académicos, de los profesores. Eso es exactamente lo que ellos hacen: navegar entre las preguntas y no entre las respuestas, entre lo desconocido, entre lo nuevo y lo aparentemente descabellado. Es la ventaja de estar rodeado de mentes jóvenes con ideas nuevas y con sobredosis de energía. “La mejor manera de aprender es enseñando”. Enseñar, ponerse en ese lugar de vulnerabilidad y de cuestionamiento de todas las afirmaciones, es lo que nos permite ser mejores cada día. Las herramientas y personas que conoceremos en ese proceso serán nuestros aliados para llevar a cabo esa transformación digital dentro de la compañía. Y llegará el momento en el que la persona responsable de Finanzas diga “Ah ya entendí!”. y en ese momento no sólo ganará él, ganaremos todos!


Así que, profesionales en todas las áreas, equipos de Marketing y todas sus vertientes: no es sólo transformarnos nosotros y volvernos aquellos que saben de digital; sólo trasciende quien realmente tenga las capacidades de transmitir ese conocimiento, quien sea capaz de generar tranquilidad al transformarse y ser parte de cambios mucho más grandes y relevantes que si ponemos más inversión en un medio o en otro.


Entender esa transformación solo nos da una pequeña ventaja. Se requiere de muchas

acciones para tener aliados que confíen, que entiendan y que estén dispuestos a navegar de la mano de los “locos” de Marketing. Así, nuestro mayor reto es realizar con éxito esa “evangelización” transversal del pensamiento digital al interior de las compañías, pues es lo que permitirá que éstas se transformen realmente y, en el futuro, sean compañías reconocidas también por nuestros hijos y nietos.


Por Maite Sarasua Suárez

MARKETING DIRECTOR

Jerónimo Martins