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ChatGPT y cadena de suministro: ¿Una pareja ideal?

Cuando el ChatGPT irrumpió en escena en noviembre de 2022, pocas personas más allá de los laboratorios de OpenAI (la empresa de investigación, creadora e implementadora de IA con sede en San Francisco) habrían previsto el impacto que llegaría a tener en sólo unos meses.


El chatbot de ChatGPT, alimentado con cantidades colosales de datos procedentes de internet como artículos, sitios web y publicaciones en redes sociales, así como con entrevistas transcritas que captan los matices del habla humana, es sin duda un gran paso para la Inteligencia Artificial (IA) generativa.


A través de la detección de patrones lingüísticos y frases comunes, el Modelo de Lenguaje Amplio de OpenAI (o LLM, por sus siglas en Inglés) ha aprendido a inferir qué palabra es probable que siga a una secuencia, proporcionando así a los usuarios capacidades casi de "lectura de la mente”.


Aunque muchas marcas tecnológicas consolidadas se han apresurado a minimizar la importancia de ChatGPT, sus reacciones sugieren lo opuesto, provocando una especie de "fiebre del oro" de la IA del siglo XXI.

El Hype Cycle para la Inteligencia Artificial de Gartner predice que la IA generativa se convertirá en una tecnología madura de uso generalizado en aplicaciones ajenas a la cadena de suministro en un plazo de dos a cinco años y, aunque la creación de OpenAI tomó completamente por sorpresa a los ámbitos educativo y académico, es poco probable que el propio ChatGPT tenga un impacto material en la forma en que se toman las decisiones en la cadena de suministro en un futuro próximo.


La razón por la que Gartner cree esto se basa fundamentalmente en la forma en que la aplicación aprende. Entrenada con más de 570 GB de datos recopilados de todos los rincones de Internet y más de 300,000 millones de palabras, ChatGPT dispone de un vasto universo de datos del cual "aprender".


Además, Marko Pukkila, Vicepresidente Analista, Jefe de Investigación de la cadena de suministro de Gartner menciona: "Dado que los modelos de la cadena de suministro son tan complejos y específicos para cada empresa, se prevé que la llegada (de la IA generativa) al uso cotidiano se producirá dentro de 10 años". En el mejor de los casos, eso significa que tardará cinco veces más que las aplicaciones no relacionadas con la cadena de suministro.


Una década es mucho tiempo para el sector tecnológico, pero eso no significa que los líderes de la cadena de suministro tengan que sentarse y esperar a que la IA generativa simplemente desaparezca o se desvanezca. Desde el surgimiento de los asistentes de voz como Alexa, Google Assistant y Siri, he creído que la interacción entre humanos y computadoras cambiará radicalmente.

La llegada de ChatGPT me ha reforzado la creencia de que no estamos lejos de que las interfaces de usuario tengan un cambio importante para volverse más conversacionales. Las computadoras

podrán interpretar las solicitudes humanas sin un menú estricto o interfaces de usuario controladas por botones.


Si se le preguntara a ChatGPT cómo podría aplicarse en beneficio de las cadenas de suministro, tendría algunas respuestas interesantes y totalmente plausibles. En resumen, respondería que "ChatGPT puede ser una herramienta útil en la cadena de suministro, ya que ayuda a automatizar procesos, proporciona información y facilita la comunicación y la colaboración entre las distintas partes interesadas".


Aunque la aplicación de la IA a las funciones comerciales (y de consumo) no es un tema nuevo, el repentino revuelo mediático y la avalancha de interés de los consumidores (casi de la noche a la mañana) en torno al ChatGPT, han transformado la conversación sobre la IA en un tema principal que se comenta en diversas esferas, tanto en reuniones de trabajo como en comidas o cenas, tal como cuando la pandemia puso a las cadenas de suministro bajo los reflectores.


Además de la aplicación técnica de la IA generativa en las cadenas de suministro o en cualquier otro sector, hay otras cuestiones que también deben tenerse en cuenta, como los aspectos legales y éticos.


Muchas empresas tecnológicas importantes han evitado introducir productos similares a ChatGPT debido a preocupaciones legales y éticas. Por ejemplo: ¿puede una empresa atribuirse el mérito del contenido generado por un chatbot? O ¿cómo debemos compartir el trabajo que genera la IA?


Springer Nature, una de las mayores editoriales académicas del mundo, señaló recientemente que ChatGPT no podía ser acreditado como autor de artículos, pero que permitirían a los científicos utilizar la IA para ayudarles a redactar o generar ideas para la investigación. En sólo tres ejemplos se empieza a ver la opacidad del argumento en cuestión.


La IA generativa, como ChatGPT, conlleva tanto ventajas como riesgos, lo que suscita legítimas preocupaciones sobre su uso en las empresas. Steven Mills, director de ética de IA de Boston Consulting Group, afirma: "La mejor manera de abordar estas preocupaciones es trabajar en estrecha colaboración con empleados, consumidores y clientes para desarrollar principios de IA responsables, generando confianza con actores clave. Estas directrices pueden dictar cómo una organización implementará o no la IA, manteniendo bajo control esta poderosa tecnología."


La pregunta (también ética) que muchos se harán es si sus empresas deberían invertir hoy en este tipo de tecnología, dadas las predicciones de los analistas de que es poco probable que estén listas para su uso práctico antes de 2030.


Con todas las noticias recientes sobre productos de IA, puede resultar confuso escuchar sobre los despidos generalizados que se están produciendo en la industria tecnológica, mientras que, al mismo tiempo, se invierten miles de millones de dólares en este nuevo espacio. Esto hace que la pregunta sea aún más compleja.


Pero ¿y si no fuera ésta la pregunta correcta? Quizá deberíamos replantearnos toda la narrativa y preguntarnos: ¿podemos permitirnos no explorar la aplicación de la IA generativa?


ChatGPT no es ni una tecnología teórica abstracta (accesible sólo a programadores o científicos de datos), ni un argumento distópico de ciencia ficción sobre la vida posthumana en la Tierra. ChatGPT ha introducido tanto a empresas como a consumidores en una categoría completamente diferente de herramientas que ponen el poder y el potencial de la IA a la vista de todos.


Los líderes tecnológicos que no tengan a su equipo de desarrollo de aplicaciones pensando en cómo utilizar la IA generativa (en algún momento en el futuro), probablemente estén poniendo a sus empresas en desventaja a largo plazo.


Y tal vez ahí radique la verdadera cualidad transformadora de ChatGPT para las empresas grandes y pequeñas, no sólo para la cadena de suministro: no se trata necesariamente de cómo hoy se está aplicando la IA generativa, sino más bien de cómo está cambiando nuestra forma de pensar sobre lo que podría ser posible mañana.


Sobre el autor: Por Sanjeev Siotia Director de Tecnología de Manhattan Associates.

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