Metaverso, Facebook y el “juego” por definir el futuro Findasense

Una de las mejores definiciones de metaverso que encuentro está en esta publicación del Washington Post que toma la descripción que el director ejecutivo de Epic Games, Tim Sweeney, hace del fenómeno. Para Sweeney, la forma más sencilla de definir el metaverso es la evolución misma de cómo los usuarios interactúan con las marcas en Internet: “un espacio comunitario, expansivo y digitalizado donde los usuarios pueden mezclarse libremente con las marcas y entre ellos”. Para el mítico programador estadounidense de videojuegos es “una especie de patio de juegos en línea donde los usuarios podrían unirse a amigos para jugar un juego multijugador como Fortnite en un momento, ver una película a través de Netflix al siguiente y luego traer a sus amigos para probar un auto nuevo que está diseñado exactamente igual en el mundo real como sería en este virtual”.

La definición no es casualmente buena y contempla partes interesadas en el juegom por definir el futuro (Epic Game y su visión del metaverso). La enuncia quien sabe de dónde viene la génesis de esta nueva forma de relacionarnos. Fortnite es quizá uno de los casos pioneros de esta nueva dinámica, sin llegar a ser un metaverso, donde la experiencia va más allá del juego, y se convierte en una nueva forma de interacción social. Muchas personas se conectan al mismo tiempo para tener una experiencia. En fin, estamos hablando de experiencias digitales que tienen un impacto en la vida real o, mejor, espacios cibernéticos en el que los seres humanos tienen interacciones sociales en el mundo real, tal como Neal Stephenson lo supo adelantar en su novela de ciencia ficción "Snow Crash", publicada en 1992, y donde se encuentran los primeros rastros del metaverso.

Aunque esto dista mucho de los ambientes digitales de hoy, las plataformas de noticias cargados de anuncios o el mismo Facebook, la mega red social de Mark Zuckerberg ha logrado que relacionemos al metaverso con esta red social. Hay varias razones para que eso suceda. La primera es la magnitud que un anuncio de Facebook pueda tener. En julio de este año, Zukenber introdujo el término en los medios de comunicación al anunciar que la plataforma social pasaría a ser una de metaverso. Y esta ambigüedad fue clave para la comunicación. Recordemos que Facebook es el nombre de una compañía dueña de varios productos, entre los que encontramos a Facebook (la red social), Instagram y WhatsApp. Ahora, la compañía madre se llama Meta.

Meses antes del anuncio de Zuckerberg, el CEO de Microsoft, Satya Nadella, fue uno de los primeros ejecutivos de tecnología estadounidense en referirse a las ofertas de su compañía como parte de un "metaverso empresarial". Pero el impacto mediático y la popularidad de Facebook logró la porosidad y el alcance que pocas veces pueden tener otros jugadores de la tecnología.

Hay quienes atribuyen los anuncios a las crisis de reputación por los escándalos en materia de seguridad y privacidad. Para mí, la razón fundamental es que el metaverso será la próxima gran evolución del Internet y generará una nueva economía, y claro que Zukenber querrá estar allí.

Según el "Informe temático de Bank of America: las 14 tecnologías que van a revolucionar nuestra vida", el metaverso estará justamente en este acotado número de tecnologías. Por su parte, Bloomberg Intelligence estima que la oportunidad de mercado para el metaverso puede llegar a los 800.000 millones de dólares en 2024. y los expertos de Bank of America proyectan que el metaverso genere una economía robusta que abarca desde el trabajo hasta el ocio, transformando industrias y mercados establecidos desde hace mucho tiempo, como finanzas y banca, comercio minorista y educación, salud y fitness, así como entretenimiento para adultos. Es decir, irá mucho más allá del gaming, lo que lógicamente aumentará el volumen de inversión que acaparará esta confluencia de tecnologías. Como lo dijo el mismo Zuckerberg "podrás teletransportarte instantáneamente como un holograma para estar en la oficina sin tener que desplazarte, o a un concierto con amigos o a la sala de tus padres para ponerte al día".

Lo cierto es que Zuckerberg logró posicionarse en la mente de los consumidores en el “juego” de definir el futuro. Para rematar, el finales del año pasado lanzó la visión de la organización sobre el metaverso en una transición llena de efectos de ciencia ficción, Connect 2021: our vision for the metaverse, donde aunque aún no cierra definitivamente como serán las características de este nuevo espacio de experiencia digital bosqueja sus principales características: la unión del mundo físico con el digital, la sincronía (todo sucede en vivo) la posibilidad de monetizar para las personas, la capacidad de integración inter plataforma.

Ya pasaron 15 años de redes sociales tal y como las conocemos, la mayoría de los observadores de la tecnología están de acuerdo en que nos acercamos al final de la Web 2.0 y al comienzo de la Web 3.0, que contiene un cambio sustancial: “si la última generación de redes sociales se trataba de compartir, la próxima se centrará en participar”, deslizan hacia la prensa desde Epic Game. El auge de la criptografía como forma de otorgar valor a lo que se almacena y acontece en la Web, la inminencia de la realidad virtual y aumentada y la aceleración cultural y digital de la pandemia que impulsó grandes grupos de personas a reunirse en espacios puramente digitales propician en gran parte este salto.

El metaverso será un espacio digital con nuevas características tecno-comunicativas (muchas poco conocidas hasta hoy) donde podremos interactuar en un ambiente experiencias inmersivas sin la interfaz de las pantallas, con personas saltando de experiencia en experiencia tal como lo hacemos en la vida real. La lucha vendrá entre quienes tengan las mayores capacidades tecnológicas de implementar y hacer confluir estas variables, pero también de quienes tengan las mejores ideas para atraer a los públicos hacia ellas. Una lucha por dónde y cómo nos veremos en el futuro.

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